Vistas de página en el último mes
martes, 19 de julio de 2011
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Hoy he experimentado el silencio, un silencio que me ha aportado paz interior. Era un silencio bonito, un silencio que solo era interrumpido por el sonido de algún grillo perdido en algún matorral, y éste era interrumpido también, por un fuerte viento de la típica cálida noche de verano andaluza. Ha sido una experiencia apasionante. El viento, fuerte pero suave rompedor del silencio, traía consigo una mezcla de aromas que juntos encajaban perfecta y armoniosamente. Se olían los olivos, los pinos, un ligero olor a cesped recién cortado y regado, acompañado de un toque suave de olor marino. Además, por un instante, un pequeño parón de tiempo de unos 10 minutos mis problemas han desaparecido, se han evaporado. No recordaba lo que era vivir sin tenerlos. Increíble. También mi vista me ha regalado una visión que ha añadido intensidad a este marco incomparable, esta lluvia de sentidos y de alivio que he sentido: un mar de estrellas como jamás he visto, en un cielo color negro precioso. Un estallido de sentidos que agradezco plenamente. Si cualquier cosa/persona hubiera interrumpido el momento no hubiera podido hacer otra cosa que odiarle. Deseando que esta situación se repita, aunque lo máximo que podrá es parecerse. Shhhh! Silencio.
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