Vistas de página en el último mes

domingo, 10 de julio de 2011

Desde febrero este, mi pequeño espacio, ha permanecido olvidado, escondido en un rinconcito de mi cabeza. Hoy quiero retomarlo, para hacer en ese baúl de los recuerdos espacio para otras cosas que quisiera olvidar. Creo que esta es la definitiva. Sino aparece en medio de mi vida otra vez estará cerrado bajo llave eternamente. Estarán. El dolor y el deseo. Me he descubierto últimamente queriendo creerle ese niño nietzscheano que solo piensa en el presente, que no entiende el concepto de pasado o de futuro, que vive la vida al máximo. Me he descubierto queriendo ser valiente, queriendo afrontar lo malo, plantarle cara y decirle BASTA. Sé que puedo. Por qué sigo así? Por qué me aferro a tanta estupidez?...
El sábado que viene me voy a Huelva, de vacaciones con mi madre, mi hermano y compañía (novio de mi madre y su hijo). Las primeras vacaciones con esta nueva y extraña estructura familiar. Tengo ganas, a ver que sale. De momento espero fiestas sureñas. Vidorra, mucha vidorra. Sol, piscina, playa, copitas, algún rollete vacacional de esos intensos que no olvidas. Lo típico. Creo que este año más relax de lo habitual. Cigarrillos, que no se me olvide. Y música, mucha música para bailar. Bailando se entienden los humanos. El baile entiende de comunicación. Habla en un lenguaje sexual, un lenguaje azul cielo. Celeste. Mejor dicho, celestial. Comienza el desvarío. Voy a pararlo. Me voy a dormir. Muy buenas noches.

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